Author name: jnietome

Cuando pertenecer reemplaza al criterio

En una reunión de trabajo alguien del equipo lleva semanas quejándose del mismo problema. Lo dice en los pasillos, en los grupos de mensajes, entre risas incómodas. Todos saben que tiene razón. Pero ese día llega alguien de otra área con la misma observación, y algo cambia. De pronto el problema tiene matices: hay contexto que el otro no maneja, cosas que desde afuera no se ven. Nadie decidió cambiar de postura. Pero de pronto ya no estaban de acuerdo […]

No todos saben ser hinchas

Hay algo que suele darse por obvio: que sentir apego fuerte por un equipo, una bandera o un símbolo colectivo es lo normal. Que quien no vibra con eso está incompleto, es frío o simplemente “no entiende”. Después de un clásico perdido, la escena se repite. “Nos robaron.” “Siempre lo mismo.” “Hay que apoyar en las buenas y en las malas.” Y alguien que no responde. No porque desprecie el fútbol, sino porque no logra sentir que algo personal haya

Cuando el dato desplaza la experiencia

Hay conversaciones que cambian de eje sin que nadie lo anuncie. Empiezan con una escena concreta y terminan en una tabla de porcentajes. Y en el trayecto, algo se pierde. Una mujer dice que no le gusta caminar sola de noche. No está citando estudios ni proponiendo políticas. Está describiendo algo que le ocurre en ese momento: mirar atrás, ajustar el paso, cambiar de vereda si alguien acelera. La respuesta llega casi con alivio: “Pero estadísticamente los hombres sufren más

Cuando el ahora deja de sentirse permanente

Hay momentos en los que el presente pierde algo que normalmente damos por hecho: su apariencia de estabilidad. No ocurre nada extraordinario. Nadie anuncia una mala noticia. No hay drama visible. Y aun así, por unos segundos, la sensación es clara: esto no va a durar como está. El lugar, las personas, las rutinas, incluso la versión de uno mismo que habita ese instante, dejan de sentirse permanentes. Esa pausa —breve, casi accidental— no es común. La vida cotidiana está

Pensar distinto sin darse cuenta

Hay algo que ocurre con total normalidad y casi nunca se observa con atención: las personas cambian de opinión. No suele pasar de forma dramática ni declarada. Simplemente ocurre. Ideas que antes parecían obvias hoy se sienten ajenas. Posturas que se defendían con fuerza ahora se sostienen con más cuidado. Y otras, sin ruido, desaparecen. Ese cambio rara vez es consciente. Más bien es gradual. Un día se mira atrás y se nota que ya no se piensa igual. No

El ascenso que no se puede rechazar

Hay una idea ampliamente aceptada en el mundo profesional: si llegas a un puesto alto, ganaste. Más salario, más respeto, más opciones. No se discute. Se asume que es el resultado natural del esfuerzo acumulado y, sobre todo, que es un lugar desde el cual ya no se retrocede. El ascenso se vive como un punto de llegada, no como una posición transitoria. Pero casi nunca se habla de lo que ocurre después del aplauso. Cuando una persona alcanza una

Cuando el liderazgo funciona… hasta que deja de funcionar

En muchas empresas grandes hay una imagen que se repite. Afiches sobre bienestar, charlas de liderazgo humano, encuestas de clima, slogans que hablan de personas, propósito y cultura. Todo eso convive sin fricción con la rutina diaria. Hasta que algo se desordena. Un trimestre flojo. Un presupuesto que no llega. Una decisión estratégica tomada lejos del equipo. Ahí el discurso empieza a tensarse. No todas las organizaciones operan igual, pero en muchas aparece la misma contradicción: el lenguaje del cuidado

La escalera ya está ocupada

La idea se repite como un mantra. Aparece en planes de desarrollo, en presentaciones económicas, en foros donde se habla de futuro: si todos los países adoptan el modelo correcto, todos pueden llegar. Industrializarse, crecer, alcanzar el nivel productivo de las grandes potencias. El mensaje es tranquilizador porque convierte el desarrollo en una cuestión de método y voluntad. Si alguien no llega, se asume que eligió mal el camino o que simplemente no hizo lo suficiente. Durante décadas, ese camino

Cuando decidir se vuelve dogma

Defender una postura suele verse como señal de carácter. Cambiarla, como debilidad. Sin embargo, hay un punto poco visible donde una decisión deja de sentirse provisional y empieza a percibirse como una verdad absoluta. No porque haya sido mejor evaluada, sino simplemente porque ya fue tomada. En ese punto, la mente deja de explorar y empieza a justificar. Ese desliz es sutil. No ocurre con ruido ni con grandes declaraciones. Ocurre cuando “decidí así” empieza a confundirse con “así debe

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